La detective Akari decide dejar de espiar. Sin embargo, sus superiores no pueden dejarla marchar ...... De repente, una neurotoxina la deja inconsciente y la ata. Al despertar, se encuentra atada y sus amplios pechos, que rezuman de su traje de goma, están siendo acariciados y devorados. Le empujan la cabeza hacia abajo y la obligan a tragar profundamente. La estimulación concentrada de su punto G la enrojece. "Por favor ...... para ......" gritó y se vio obligada a darse un atracón de una dosis letal de afrodisíaco ......