Una noche, su marido invitó a un colega a su casa. Mientras bebían y charlaban, su marido se quedó dormido y se desplomó en el sofá del salón. Lingzi le habló de su infeliz vida sexual en el matrimonio. En ese momento, su colega le dijo de repente: "Siempre he estado enamorado de ti". Luego la besó y le susurró: "Puedo satisfacerte". Lingzi intenta desesperadamente resistirse a la inmoralidad que le provoca la proximidad de su marido, pero al final es incapaz de resistirse al deseo que ha estado reprimiendo...