Natsuko es viuda desde hace diez años y vive con el hijastro de su marido y su suegro. Gracias al dinero del seguro que le dejó su marido, viven cómodamente, pero ella siempre siente que falta algo en su vida. Esto se debe a que últimamente su apetito sexual ha ido en aumento. Tras la muerte de su marido, Natsuko nunca ha tenido una relación con un hombre, y se ha visto obligada a satisfacer sus propios deseos. Pero nunca imaginó que acabaría en los brazos de su "hijastro" y "padrastro"...