Tras siete años de voluntariado en el extranjero, el joven regresó a Tokio para hacer una breve visita a sus tíos, que vivían en un piso de la ciudad, y saludarlos. Se encontró con la "tía Kaoru de Tokio" por primera vez en siete años y le pareció que seguía siendo guapa e inteligente. "Ha pasado mucho tiempo, gracias por venir". Dijo el joven mientras sus tíos le invitaban cordialmente a pasar la noche. Sin embargo, había algo en la mente del joven...