Es una chica muy inocente y suele sonrojarse a la mínima que le hablo sucio. Decidí preguntarle si quería acostarme con ella una vez y, para mi sorpresa, ¡aceptó! ¡Pero con la condición de que se tapara la cara con la falda y no me mirara nunca! Como lo único que quería era meterle la polla, ¡me pareció perfecto! Si tuviera que decirlo, preferiría ver su coño ...... ¡Así que empezamos a follar! Al principio, ella se tapaba la cara obstinadamente...