Aunque no era su intención, estas mujeres casadas, conmovidas por la imagen de una polla acariciándose delante de ellas, se convirtieron instintivamente en mujeres. Habían acordado limitarse a mirar, así que cuanto más intentaban mantener la calma, diciendo cosas como "no se me ocurre nada desagradable..." y "tengo que hablar en serio...", más se revelaba su verdadera naturaleza en sus expresiones, sus miradas fijas... sus lenguas... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras... sus caras. ... sus caras parecen mujeres en celo. Deberían ver ...... pero ......