Una mujer de casi 60 años nunca ha perdido el apetito sexual. Lleva mucho tiempo sin mantener relaciones sexuales con su marido y, últimamente, la masturbación se ha convertido en su rutina diaria. Se masturba con los dedos y un vibrador, gorjeando y gorjeando, girando las caderas, ¡y finalmente llega al clímax! La lujuria brota de su coño. Segunda parte